LOS GATOS COMO MASCOTA




Los gatos se nos reconoce como una de las mascotas más limpias, no sólo porque acostumbramos asearnos por nosotros mismos de manera continua, sino porque somos higiénicos a la hora de acudir ir al inodoro.
Acepto que de vez en cuando es necesario que me bañen, por ejemplo cuando estoy extremadamente sucio, si tengo el pelo largo, albergo un indeseable inquilino (como pulgas, garrapatas o piojos) o mi amo es alérgico y requiere mantener bajo el nivel de alérgenos. Eso sí, el pelo me brilla y me vuelvo más conquistador que de costumbre.
Sin embargo, soy limpio por naturaleza y constantemente acicalo mi pelo con mi lengua que es muy áspera; también uso las patas delanteras para, luego de humedecerlas con saliva, asearme las orejas. Sólo será necesario que cepillen mi pelo en especial si es largo con un peine especial para evitar la formación de nudos y que deje mi huella capilar.
Para orinar y defecar, me basta una pequeña caja sanitaria de plástico en la que mi amo haya colocado arena para gatos, la cual existe en diferentes consistencias y, además de que absorbe olores, solidifica mis desechos por lo que es fácil retirarlos.

Todas las razones anteriores me llevan a concluir que soy una mascota económica, pues no requiero de una sofisticada infraestructura de supervivencia ni de manutención.
Me basta un espacio en el que de vez en cuando pueda echarme al sol, una cama que puede estar elaborada con frazadas, un sanitario cuya arena es de precio accesible y, eso sí, mi plato de comida de acuerdo a mi edad.
En resumen, necesito un par de platos para agua y alimento, un juguete, mi caja sanitaria, un lugar acolchado para dormir, un cepillo, champú y toalla para el indeseable y esporádico baño ¡y mucho amor! Una ventaja extra: Al tenerme en casa, nunca será necesario llamar al control de plagas pues mi presencia aleja a ratones, cucarachas y otros bichos.


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